17 de mayo de 2011

Tulum y la gallina de los huevos de oro

Tulum, esa bellísima zona arqueológica maya, síntesis única de naturaleza y cultura, estuvo a punto de sufrir la suerte de la gallina de los huevos de oro. El gobierno de Quintana Roo estuvo coludido con un grupo de empresarios que pretendía urbanizar dicha zona.  Años atrás Tulum quedó protegido por dos decretos federales que lo declararon, en 1981, Parque Nacional y, en 1993, Zona de Monumentos Arqueológicos.



La riqueza de Tulum es por un lado un tesoro natural, dado que en las 664 hectáreas que comprende el Parque Nacional encontramos afluentes de río subterráneo, zona de anidación de tortugas, manglares y cenotes. Sumado a ello, en dicha zona se encuentran dos complejos arqueológicos del periodo postclásico maya: Tulum y Tankah. Tulum fue un importante centro de culto y ofrenda, además de tener complejos como El Castillo, que servían de orientación a la navegación o el Templo de los Frescos, que en sus pinturas murales reproduce algunos códices. La simbiosis de cultura y naturaleza hace único a Tulum y logra atraer a visitantes nacionales e internacionales de mayor poder adquisitivo que buscan actividades turísticas no convencionales.

Los decretos de protección de Tulum no fueron suficientes para frenar la corrupción y la voracidad mercantilista. El gobierno estatal comenzó a vender el Parque Nacional dando títulos de propiedad, lo que constituyó una grave violación de la Constitución y a diversas leyes federales. Más de 14 desarrollos turísticos se ubicaron dentro del Parque Nacional.

En febrero de 2007 un grupo de diputados federales y senadores del PAN, PRD, PVEM (con oposición del PRI) decidimos comenzar una lucha para salvar Tulum. Tuve el honor de presidir la subcomisión que se creó para atender el tema. Después de una serie de reuniones con funcionarios, empresarios y organizaciones de la sociedad civil, se solicitó formalmente al Presidente de la República presentar una Controversia Constitucional para invalidar el Programa de Desarrollo Urbano de Tulum, que había sido aprobado por las autoridades locales. El presidente Calderón, a través del secretario de Medio Ambiente, interpuso el 27 de mayo de 2008 dicha controversia ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El pasado martes 10 de mayo, con el voto unánime de los 11 magistrados de la Suprema Corte, en un acto de enorme sensatez, argumentando con razón fundada que las áreas nacionales protegidas, parques nacionales y zonas arqueológicas serán siempre materia de jurisdicción federal, declararon inválido el Programa de Desarrollo Urbano de Tulum, con lo cual el ayuntamiento de Tulum no podrá asignar densidades poblacionales ni asignar usos de suelo al área protegida, como pretendía.



Aunado a ello, se lograron diversas acciones de clausura  e incluso de derribo de algunas partes de hoteles que habían sido construidos dentro del perímetro del parque nacional. Autoridades del INAH, Semarnat, Conanp y Profepa se lograron coordinar y defendieron la zona como un patrimonio de todos los mexicanos. La tarea no fue fácil, se enfrentaron a jueces corruptos y a amenazas de algunos empresarios.

Por todo ello, nuestra felicitación y reconocimiento a organizaciones como: Amigos de Sian Ka’an, a los diputados Mari Nieves Noriega, Alfonso Suárez del Real, Yolanda Garmendia, Concepción Ojeda Hernández, Víctor Gabriel Varela López,  al senador Francisco Agundis y a funcionarios federales como Adriana Velázquez, Patricio Patrón, Raziel Villegas, Alfredo Arellano y al presidente Felipe Calderón y su consejería jurídica, que fueron sensibles al tema y actuaron en consecuencia.

La victoria que se ha conseguido para defender Tulum no es definitiva, seguramente vendrán nuevos intentos por violentar la ley y destruir dicho paraíso que es fuente de riqueza y admiración de más de dos millones de personas que lo visitan al año. Pero, sin lugar a dudas, la victoria que se ha conseguido es una muestra de que es posible articular el bien común, sumando a políticos, sociedad civil, medios de comunicación y funcionarios que quieren a su país y buscan defenderlo de grupos e intereses mezquinos que son capaces de matar a la gallina de los huevos de oro.




alejandro.landero

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